Nuevo relato: Voces


Últimamente tengo la sensación que el día no tiene suficientes horas para todas las cosas que quiero hacer. Ahora mismo mis energías están centradas en ese proyecto del que todavía no os puedo hablar y en la novela de “La Princesa Condenada”.

Hace unas semanas, mis profesores de Factoría de Autores nos plantearon una cuestión: “Si no eres capaz de resumir tu novela en una frase, no sabes sobre lo que estás escribiendo”. Y lo cierto es que a pesar de haber escrito una primera versión completa de la novela y llevar los últimos meses trabajando en la planificación de la re-escritura, era totalmente incapaz de resumirla en una sola frase. Era como si, realmente, no supiera sobre qué estaba escribiendo. Debo reconocer que me sentí bastante desanimado.

Pero entonces llegaron buenas noticias, en forma del fallo de Ácronos, la posibilidad de un proyecto diferente, una pequeña colaboración con una gran artista de la que os hablaré más adelante y que cuando esté terminada compartiré con vosotros. Poco a poco me sentí con más seguridad en mí mismo y entonces me senté un día, charlé con algunas personas en las que confío y cuya energía me ayuda a no caer en los viejos hábitos y, un poco de repente, comprendí por qué durante los últimos meses no había logrado que la planificación me satisficiera: me faltaba algo. Algo que tomó forma en, precisamente, esa condenada frase que lo resumía todo. Ahora sé realmente sobre qué estoy escribiendo y eso me ha abierto una nueva manera de enfocar la historia. Las piezas que antes había dispuesto de manera casi intuitiva están encajando ahora sin problemas. Es increíble lo que una sola frase puede lograr.

Pero ya basta de hablar de mí; no soy tan interesante. Os dejo a continuación un nuevo relato: Voces. En este ejercicio había dos objetivos. El primero era desarrollar la misma escena en dos épocas diferentes para comprobar cómo la ambientación puede alterar las escenas. El segundo, y más divertido, era escribir una escena erótica para ayudar a pasar la vergüenza de este tipo de contenido.

El tema musical, en este caso, es una “vieja” canción de un grupo catalán: Ninforàdio, de Sangtraït. Pero resultaba perfecta para la escena que tenía en mente y me ayudó a mantener el tono sexual durante todo el relato. Espero que os guste.


Relato: Voces